He querido retomar este blog para podernos conocer mejor entre las amantes de la cosmética natural, de la naturaleza y de todo este mundo mágico y vegetal en el que me muevo todos los días. Se  que muchas de ustedes también lo hacen así que es bueno que sepamos de nosotras mismas y podamos utilizar escenarios como este blog para cambiar información y uno que otro secreto.

Siempre he afirmado que todo esto de las preparaciones vegetales empezó en mi niñez de la mano de mi abuela materna Josefina, una mujer caldense que a mi parecer y según la visión de una niñita de 9 años, conocía todos los secretos que la madre naturaleza podía de vez en cuando compartir con nosotras para hacernos mujeres mas saludables, bellas y por qué no, mucho más inteligentes.

Recuerdo durante mis vacaciones de colegio, ver a Josefina parada en la cocina de su casa en Manizales con un mortero de piedra blanca en la mano, preparándose para macerar flores de manzanilla, diente de león, caléndula, cidrón y otras tantas que hoy en día sería desconsiderado dejarlas de lado en mis preparaciones y bien llamadas pociones mágicas. Nos pasábamos horas conversando mientras ella preparaba infusiones de canela y miel para curar corazones rotos, exfoliares de café y hiedra para eliminar la celulitis (ambos remedios para ser usados en los cuerpos de mis primas) y gel de menta y eucalipto para que yo y mi hermano Sebastian pudiéramos llevar mas fácilmente los síntomas de la muy afamada asma.

No pasó mucho tiempo para que yo decidiera entrometerme un poco más en los rituales de mi abuela y empezara también a dominar el arte de la maceración y la extracción para dar vida a mis propios ungüentos. Pasaron muchos años en los que pude disfrutar de mi abuela, su cocina y sus prodigiosas manos para prepara pócimas y brebajes de todo tipo para acabar con cualquier molestia estética o espiritual; sin embargo no fueron suficientes para mi, ni para que ella me viera convertida en la medio bruja que soy hoy; o para que simplemente y en términos más habituales viera como hoy he convertido el mundo vegetal en parte de mi mundo y como las recetas de ella hacen parte de mi más consentido repertorio.

 

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